¿Puedes Creerlo?

2. ¿Quién lo dice?

Dicen que uno es solamente tan bueno como su reputación... ¿Pero quiénes “dicen”?

Cualquier afirmación decente requiere que alguien la apoye—preferentemente una fuente bien respetada de una institución igualmente bien respetada. Podrías no saber la reputación del científico o la institución involucrada, pero es posible que puedas averiguarlo.

Una vez que averigües quién hizo la investigación y dónde, puedes ir más lejos al encontrar dónde fue publicada originalmente tal investigación. La mayoría de las revistas científicas respetables son examinadas por expertos, lo que quiere decir que otros científicos leyeron los artículos compitiendo por su publicación y se encargaron de evaluar cualquier afirmación no sustentada.

Ten cuidado con las historias sobre ciencia que van directamente a los medios de comunicación convencionales, también conocida como “ciencia por comunicado de prensa”. Esto puede ser un truco para evitar el proceso de revisión por parte de los colegas. Un par de ejemplos conocidos incluyen una conferencia de prensa en 1989 que anunció la fusión fría, y una conferencia de prensa en el 2002 que anunció la clonación exitosa del ser humano. Ambas historias fueron luego desacreditadas.

Por último, aunque no por ello menos importante, nunca está demás saber quién pagó por la investigación. La investigación financiada por fuentes con intereses creados (las compañías farmacéuticas y los grupos de apoyo y promoción, por ejemplo) deben pasar por un escrutinio adicional. Algunos fabricantes divulgan los aspectos seguros de su producto mientras se deshacen de cualquier investigación que no respalde su resultado deseado.

Puedes ver una lista de revistas examinadas por grupos de expertos en www.eurekaleert.org/links.php?jrnl=A.