¿Puedes Creerlo?

4. ¿Cómo se obtuvo tal evidencia?

Cuando se trata de recolección de datos, todo se basa en los detalles. Exactamente cómo se hacen las mediciones, con qué equipo, y bajo qué condiciones, puede tener una trascendencia decisiva.

La metodología es importante no solo en las situaciones que requieren de escrutinio, sino en toda ciencia—incluso en las ciencias “difíciles”, en que las mediciones pueden ser hechas usando máquinas que cuestan millones de dólares. No importa en que campo científico sea, los datos obtenidos de una manera podrían apoyar la conclusión que uno desea; los datos obtenidos de otra manera podrían apoyar una conclusión totalmente diferente.

¿Eh? esto es ciencia, ¿no? En realidad, el proceso de la colección de los datos está lleno de errores. Antes que nada, no hay tal cosa como una medición exacta: todos los resultados contienen cierto margen de error inevitable llamado error, lo cual es el resultado de vivir en un mundo imperfecto e impreciso. Luego existe la posibilidad de un error sistemático, una falla en un dispositivo de medición o en un método que distorsiona los datos hacia un lado o hacia el otro. Las variables incontrolables también pueden jugarnos malas pasadas con los datos; éstos son los factores que influyen en los resultados, pero no han sido tenidos en cuenta, posiblemente porque nadie está siquiera al tanto de ellos.


Así que pregúntate a ti mismo: ¿qué métodos fueron usados para reunir las evidencias para esta afirmación? ¿Se explican los métodos siquiera? Ten en cuenta que incluso los métodos que parecen razonables podrían basarse en suposiciones falsas. Hace cien años, los científicos perfeccionaron los métodos para calcular la inteligencia humana según el volumen de la cavidad cerebral de una persona. El método de la medición estaba bien, pero la suposición subyacente—que el tamaño del cerebro pronostica la inteligencia—era falsa.