Investigando Relaciones

¿Cómo es posible que el ADN del hombre de Neandertal nos cuente acerca de nosotros mismos?

Los científicos estudian el genoma del hombre de Neandertal no sólo para obtener más información sobre los Neandertales. Como nuestros parientes extintos más cercanos, los Neandertales nos ayudan a trazar los diversos cambios genéticos que nos han llevado a convertirnos en humanos.

Si alguna vez has jugado el juego “teléfono malogrado” (Operator [operadora], como le llaman en inglés), sabes cómo se pueden distorsionar los mensajes a través del tiempo. El juego es algo así: Una persona susurra a otra el mensaje “Ana tose en la ventana”. Esta persona luego susurra al oído a la siguiente persona, y así sucesivamente. Invariablemente, alguien escucha el mensaje equivocado y comete un error: “¿Ana cose con su hermana?”. Después de una cadena de transmisiones, el mensaje se ha convertido en algo como, “¿A nado José una rana?”.

La transmisión de información genética de generación en generación es un poco como un juego de “teléfono malogrado”. Cada vez que la información genética se transmite de una generación a la siguiente, hay una posibilidad de que una variación—una mutación—pueda surgir. Mientras la mutación “tenga sentido”, es decir, si no le hace un daño grave a la forma o función de la criatura, irá pasando a la generación siguiente.

La lenta transformación de un genoma con el tiempo, llamado desviación genética, en última instancia puede dar lugar a especies totalmente nuevas. Para entender cómo, imagínense dos juegos de “teléfono malogrado” que se están jugando simultáneamente por dos grupos diferentes. Ambos grupos comienzan con la misma frase, pero poco a poco el mensaje se transforma en dos mensajes totalmente diferentes. Cuanto más tiempo dura el juego, más diferentes terminan convirtiéndose los dos mensajes—por ejemplo, “Anatomía de la rana”, mientras que el otro se convierte en “Anda tiende tu cama”.

Así como estas dos frases se separaban progresivamente a partir de una, los seres humanos y los chimpancés se separaron gradualmente a partir de una única especie común que existió hace aproximadamente 5 millones de años atrás. Comparar el genoma humano con el genoma del chimpancé nos ha permitido ver exactamente qué cambios se produjeron durante esos 5 millones de años.

Con la nueva información sobre el genoma del hombre de Neandertal, podemos hacer comparaciones adicionales y más precisas. Los seres humanos y los Neandertales una vez compartieron un ancestro común, pero nuestra división con respecto a los Neandertales es mucho más reciente, menos de un millón de años atrás. Si habíamos venido desempeñando el papel de operadora en el juego de "teléfono malogrado", comparando el ADN del humano moderno con el ADN del hombre de Neandertal, sería como retroceder el juego unos cuantos pasos para ver los cambios que ocurrieron más recientemente. Son estos cambios recientes los que hacen a nuestra especie tan singular—lo suficientemente singular como para pensar en juegos como “teléfono malogrado”.