Diseñar un experimento es una parte crucial del proceso científico, y es más difícil de lo que podría parecer. Para ser una evaluación justa, un experimento debe concentrarse solamente en un factor a la vez, y hacerlo sin interferir con el “sistema” que está siendo observado, ya sean átomos o una tropa de babuinos. La pesadilla de toda metodología de investigación son las variables incontroladas, factores que afectan el resultado y que son desconocidos o difíciles de descubrir.